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Discurso pronunciado por el Alto Mando durante la Ceremonia del 113 Aniversario de la Marcha de la Lealtad

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Secretaría de la Defensa Nacional | 10 de febrero de 2026 | Discurso

Discursos

Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de la República y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas;

Diputada Kenia López Rabadán, Presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados;

Senadora Laura Itzel Castillo Juárez, Presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores;

Ministro Hugo Aguilar Ortiz, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación;

Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, Secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México;

Licenciada Clara Brugada Molina, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México;

Compañeras y compañeros del Gabinete Legal y ampliado del Gobierno de la República;

Agregados de defensa, militares, aéreos, navales y policiales acreditados en nuestro país;

Funcionarios y compañeros de armas de las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina;

General de Brigada de Estado Mayor, Francisco Javier Zubía González, Director del Heroico Colegio Militar;

Invitados especiales;

Maestros y alumnos de los diversos planteles educativos que nos acompañan;

Jóvenes cadetes;

Representantes de los medios de comunicación;

A todas y todos muy buenos días.

Hoy que se celebra el 113 Aniversario de la Marcha de la Lealtad, me honro en resaltar que las mexicanas y mexicanos somos privilegiados de haber nacido en una tierra vasta y generosa, forjados por la esencia de sus valores: ¡el patriotismo, que nos une, la solidaridad, que nos sostiene y la valentía, para enfrentar cualquier amenaza a nuestro porvenir!; estos principios y otros más, son el legado vivo de generaciones enteras que escribieron la historia de nuestro país, con la convicción sólida de defender lo que se ama.

A este legado se suma el valor nacional más esencial, silencioso y profundo… ¡la lealtad!; se trata de una virtud presente e indispensable para la aspiración nacional más importante de nuestro pueblo: la permanencia y viabilidad del Estado mexicano, como lo conocemos: ¡firme en su soberanía, íntegro en su conformación e inmutable en su independencia!

Precisamente hoy, en esta emblemática Plaza de la Constitución, testigo de pasajes trascendentales que han conformado la vida nacional, evocamos con singular interés un episodio que desde hace 113 años, quedó grabado en la memoria colectiva, en el que jóvenes cadetes del Colegio Militar, sellaron con su conducta el significado más alto de lealtad, al ponerla al servicio de la institución presidencial y del orden constitucional, en la conocida Marcha de la Lealtad.

El 9 de febrero de 1913, ante la clara ofensa a las instituciones de la república, generada por la sublevación antimaderista, el Apóstol de la Democracia, confió su custodia en los valientes cadetes para que lo escoltaran en columna de honor del Castillo de Chapultepec al Palacio Nacional.

Así relató este significativo hecho el historiador José Cayetano Valadés en 1963, en su obra “Historia General de la Revolución Mexicana”, al expresar lo siguiente:

“Aquellos jóvenes defendían, en efecto no solo el honor del soldado y la Constitución; defendían también el decoro y el nombre de México, la vida y la jerarquía del Presidente Constitucional”. (Fin de la cita)

Lamentablemente durante este suceso, perdió la vida el Teniente Alumno de Estado Mayor Gerardo Ríos Covarrubias; sin embargo, su sacrificio no fue en vano, ya que dio muestra de la congruencia de lealtad con que se forjan las y los hijos del Heroico Colegio Militar.

Esto sería a la postre la guía del instituto armado en el cumplimiento de sus misiones: de defensa nacional; de salvaguardar la seguridad interior; y de realizar diversas acciones en aras del bienestar de la sociedad.

Amable auditorio:

La lealtad a la nación, es un valor de las fuerzas armadas, y de todos los mexicanos; civiles y militares, tenemos la ineludible obligación de armonizar los intereses individuales con las aspiraciones nacionales; con arraigado sentido de pertenencia, debemos velar por nuestra soberanía y demostrar una fehaciente lealtad plena a nuestra patria.

La historia nacional nos muestra la forma de hacerlo como ocurrió con:

  • La lucha por nuestra independencia, en donde valientes mexicanas y mexicanos, sin más armas que su valor y determinación, se unieron para luchar por nuestra libertad.
  • La Intervención Norteamericana de 1846, en la que nuestra incipiente nación mexicana aprendería con creces y con ejemplo de valor indomable, la importancia de la unión nacional para defender el suelo patrio, destacando en este suceso la Gesta Heroica de los Niños Héroes de Chapultepec.
  • La Intervención Francesa de 1862, en donde el pueblo “todo”, consciente de las lecciones aprendidas del pasado, se integró en un solo ejército, para enfrentar a los mejores soldados de aquella época y preservar el honor nacional, al lograr la histórica victoria en la Batalla del 5 de mayo, donde las armas nacionales se cubrieron de gloria.
  • La misma Revolución Mexicana, en la que mujeres y hombres, campesinos y ciudadanos leales refundaron esta tierra sagrada, bajo los principios de libertad, igualdad y justicia social.
  • Y la invasión norteamericana de 1914, donde civiles y cadetes de la Heroica Escuela Naval defendieron con honor y determinación el puerto de Veracruz.

De todos estos episodios, persiste una gran lección: ¡en toda adversidad, la lealtad del pueblo de México, es la fortaleza de la patria!

Por ello, me permito hacer un llamado claro y decidido a la unidad de todas y todos los mexicanos, para que juntos, sociedad, gobierno y fuerzas armadas, con absoluta lealtad afrontemos todas las adversidades que pongan en riesgo el bienestar de las familias mexicanas y la seguridad de nuestro querido México.

Doctora Claudia Sheinbaum Pardo:

Hoy que recordamos el acto de lealtad de los cadetes del Colegio Militar en 1913 y que lo conmemoramos en este Zócalo capitalino, por ser el corazón cívico de la república que guarda la esencia de la unidad nacional, las fuerzas armadas ratificamos a usted, y a todas y todos los mexicanos:

  • Que con valentía y lealtad, seguiremos caminando junto con nuestra Comandanta Suprema, respaldando a las instituciones de la república y acompañando al pueblo de México.
  • Con valentía y lealtad, seguiremos portando con honor nuestra orgullosa bandera que es la guía que nos conduce hacia las mejores causas de la patria;
  • Con valentía y lealtad, seguiremos defendiendo los pilares de la seguridad nacional de nuestro país: la integridad, independencia y soberanía nacional.

Finalizo, emitiendo el exhorto que se realiza todos los días en los organismos de las fuerzas armadas, pero ahora, con el fin de que haga eco en todos los confines del país, incluyo el elemento principal para la defensa de la patria.

“Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Guardia Nacional y pueblo de México”

La respuesta al exhorto se encuentra en el corazón de todos los mexicanos y es:

“Siempre leales”

Muchas gracias.