- ¿Cómo recobrar la racionalidad central de los procesos históricos, dando sentido al pasado e historiando el presente?
- ¿Cómo comprender la sociedad y contribuir a transformarla?
Porque la disciplina histórica debe encontrar en el presente siglo una versión sistematizada y rigurosamente configurada, en busca de una comprensión global de la sociedad y del proceso histórico, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), dependencia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, invita a la quinta sesión Historia e investigación. Nuevos retos y oportunidades, del foro permanente Historia ¿para quién? realizándose durante todo este año.
La reflexión académica se llevará a cabo en la sede central del INEHRM (Plaza del Carmen 27, San Ángel, CP 01000, alcaldía Álvaro Obregón) y podrá verse en directo por Facebook (inehrm.fanpage) y You Tube (Canal INEHRM), el jueves 24 de julio a las 17 h. Entrada gratuita.
Participarán en la quinta sesión, las historiadoras Regina Tapia Chávez, investigadora del instituto, Itzel Díaz Tinoco, investigadora huésped posdoctorante en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Unidad Peninsular, y Ana Lucía Álvarez Gutiérrez, investigadora de la Universidad Iberoamericana (UIA).
¿Cuál es el papel de la investigación y del historiador o historiadora en la actualidad? ¿Cómo recobrar la racionalidad central de los procesos históricos, dando sentido al pasado e historiando el presente? ¿Cómo comprender la sociedad y contribuir a transformarla? son algunos retos marco del debate del foro Historia ¿para quién?
La historiadora Regina Tapia Chávez, autora de la tesis doctoral El pueblo y el poder. Los comportamientos políticos de los capitalinos a mediados del siglo XIX, en el Colegio de México, remarcó la importancia de señalar el marco temporal de su investigación, en su caso, “el contexto político e ideológico que generó la redacción de la Constitución de 1857, una década en la que se dieron transformaciones muy vertiginosas en el terreno de lo político y lo social”.
Los capítulos de su tesis se vincularon con las nociones de soberanía, voluntad popular, legitimidad y legalidad, titulados: Llenos de confianza ante Vuestra Soberanía; Uno de los actos más augustos de su Soberanía; La libre y espontánea voluntad del pueblo y Buscando ridículamente la legalidad en la revolución, donde devela y consolida sus conceptos.
Parafraseado a los historiadores Charles Tilly, y Lesley J. Wood, concluye Regina Tapia, entender “los movimientos sociales como una forma única de la contienda política; contienda por cuanto esos movimientos sociales plantean una serie de reivindicaciones colectivas”, deriva en la diferencia de los conceptos decimonónicos motín y revolución. A lo cual suma la comunicación o no entre los gobernados con sus gobernantes, el pacto social impulsor de las transformaciones negociado entre el pueblo y el poder.
La historia reseña de los sucesos pasados
Por su parte, la historiadora Itzel Díaz Tinoco aplicó sus herramientas de investigación en su tesis doctoral De Estado benefactor a neoliberalismo. Pensamiento económico y política pública en México (1934-1993), en el CIESAS, enfocada a la historia del pensamiento económico, el cual se preocupa por entender de qué manera el pensamiento dominante de una temporalidad particular influye en el rumbo de la economía, y por ende, en las decisiones de política pública.
Su método de investigación. subrayó, “utilizó la argumentación, análisis y reflexión bibliográfica. Así como el estudio y categorización de la fuente primaria. Es así que la revisión de la literatura corresponde al reconocimiento de la variable científica del entendimiento de la economía, desde la concepción de los autores y sus propuestas de modelos teóricos”.
Su objetivo fue reconstruir “los hechos que se convierten en política pública, por lo que su uso, es fundamental para una aproximación de los cambios que llevaron de un Estado benefactor a un Estado neoliberal”.
Por último, la historiadora Ana Lucía Álvarez Gutiérrez, al presentar su tesis La OCU: Una historia contada a través de diversas perspectivas, para obtener el grado de maestría en el Colegio de San Luis, incluyó su metodología con la pregunta de investigación y objetivo; la temporalidad y espacio de estudio; la hipótesis; el estado de la cuestión y el marco teórico.
La pregunta rectora de su trabajo fue: “¿qué era la Obra Cultural Universitaria (OCU)? Y, asumiendo para ello que la OCU existió, tendremos como preguntas de apoyo: ¿quiénes eran los miembros de la OCU? ¿Qué los definía? y por último ¿cuál fue su papel en el movimiento estudiantil?”
La temporalidad de la investigación inició en el año de 1963, fecha en la que, según una nota del periódico “El Porvenir”, se fundó la Obra Cultual Universitaria en Monterrey; y finaliza a mediados del año de 1971 la ciudad se posicionó como una especie de sueño de progreso.
La historiadora concluyó que la OCU fue uno de estos grupos el que vivió un proceso de cambio ideológico en una época de Guerra Fría, en el que influyeron corrientes marxistas; el espíritu revolucionario y de pugna por una mejora social que se extendió por el mundo en la segunda mitad del siglo XX.
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