Tres maestras, tres siglos y una velada de música en la Casona de Xicoténcatl

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Número – 872

  • Las concertistas de Bellas Artes Viktoria Horti, Carmen Thierry y María Teresa Frenk ofrecen concierto en espacio cultural del Senado.

La Antigua Casona de Xicoténcatl vibró este viernes por la noche con la fuerza interpretativa de la violinista Viktoria Horti, la oboísta Carmen Thierry y la pianista María Teresa Frenk, artistas que ofrecieron una velada de alto rigor musical, en la que enlazaron tres siglos de creación sonora que llevó al público a transitar del clasicismo al romanticismo y al barroco alemán.

 

La interpretación de Wolfgang Amadeus Mozart marcó el inicio del concierto con la “Sonata para violín y piano KV 301”, escrita cuando el compositor tenía sólo 22 años, obra que refleja frescura melódica y madurez temprana, además de plantear un diálogo equilibrado entre ambos instrumentos.

 

El violín de Horti y el piano de Frenk establecieron una conversación clara y elegante. El “Allegro con Spirito” proyectó brillo y vitalidad. Mientras que el “Allegro” final reafirmó la ligereza del discurso y llenó el recinto cultural del Senado de la República de luminosidad.

 

El programa de esta velada de Conciertos de Bellas Artes avanzó hacia el siglo XIX con el “Preludio, coral y fuga”, de César Franck, autor poco conocido pero cuya arquitectura sonora exige profundidad expresiva y dominio técnico; María Teresa Frenk asumió la partitura con firmeza y claridad estructural.

 

El preludio expone una tensión dramática sostenida, el coral abrió un espacio de recogimiento doliente y misterio, y la fuga irrumpió con energía luminosa, contrastes marcados que la artista invitada, entre sombra y luz, resolvió con coherencia musical y fuerza interpretativa.

 

El barroco alemán tomó presencia con las fantasías para oboe solo de Georg Philipp Telemann. La “Fantasía núm. 2” forma parte de su legado más refinado, escritura que demanda virtuosismo, control del fraseo y construcción de una ilusión polifónica.

 

Carmen Thierry asumió ese desafío con precisión y musicalidad: alternó secciones lentas y rápidas con dominio técnico, y el oboe desplegó matices expresivos que otorgaron intensidad y carácter a cada pasaje.

 

La velada culminó con el “Concierto para violín y oboe BWV 1060R”, de Johann Sebastian Bach, obra reconocida por su riqueza contrapuntística y equilibrio entre solistas. El movimiento “Adagio” ofreció uno de los momentos más líricos del programa, con una atmósfera de profunda intimidad sonora.

 

Viktoria Horti y Carmen Thierry sostuvieron un diálogo preciso y expresivo, respaldado por el acompañamiento sólido de María Teresa Frenk. La interacción entre las tres intérpretes consolidó la fuerza del cierre y reafirmó a la Antigua Casona de Xicoténcatl como un espacio vivo para la música de todos los tiempos.